MIAMI. — La selección de Venezuela hizo historia al derrotar 3-2 a Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, conquistando por primera vez el título del torneo. Pero más allá del batazo decisivo, el gran mensaje de la noche lo dejó Eugenio Suárez: la corona se construyó desde la unión del grupo.
El antesalista fue el héroe absoluto de la final al conectar en el noveno inning un doble remolcador que impulsó la carrera de Javier Sanoja, rompiendo el empate 2-2 y desatando la locura en un loanDepot park teñido de vinotinto. Ese swing terminó dándole a Venezuela el hit más importante de su historia reciente y el primer campeonato mundial en el Clásico.
Sin embargo, al terminar el partido, Suárez no habló primero de su batazo. Habló del grupo.
“La unión, estuvimos juntos todo el tiempo”, expresó Suárez al resumir la clave del campeonato.
“Fuimos una familia todo el tiempo, por eso jugamos con pasión y con amor”.
El toletero venezolano profundizó aún más en el valor emocional del título, dejando claro que para esta selección no se trataba solo de béisbol.
“No somos solo compañeros de equipo, somos una familia. Este equipo es increíble. Jugamos con pasión, con amor… porque sentimos la camiseta, sentimos a nuestro país frente a nosotros”.
Y es que la final tuvo de todo. Venezuela se adelantó con carreras de Maikel García y un jonrón de Wilyer Abreu, pero Bryce Harper empató el juego en la octava con un cuadrangular de dos carreras, dejando servido un cierre de película. En ese escenario de máxima presión apareció Suárez, quien respondió con sangre fría y firmó el batazo que cambió la historia del béisbol venezolano.
La victoria completó un recorrido memorable para Venezuela, que dejó atrás la derrota ante República Dominicana en fase de grupos y luego tumbó a Japón, Italia y finalmente a Estados Unidos para levantar su primera corona.